martes 10 de junio de 2008


En muchos cafes con amigos, o charlas pasionales entre compañeros de trabajo, aparece en el tapete la discución sobre la política cambiaria del gobierno argentino de mantener el valor del dolar a tres pesos.

Después de la crisis económica que afectó al país y que explotó en el año 2001, cada dólar dejó de cotizarse a un peso, generando un aumento y una revalorización de la moneda estadounidense.Esta situación, trajo aparejado que el Gobierno adopte un tipo de cambio a través de una flotación sucia, manejando bajo la ley de oferta y demanda.

La idea de esta publicación es lograr entender las razones de la política económica del Gobierno. En otras palabras es encontrar argumentos que nos expliquen porqué Argentina devaluó su moneda y desde entones se esfuerza por mantener el dolar a un precio estable, gracias a la intervención del Banco Central y la llamada flotación sucia.

Lo interméstico en nuestro análisis está en encontrar cuáles son las virtudes y consecuencias en la política económica actual generada por la situación cambiaria y la balanza comercial.

Para delimitar la zona de impacto de nuestra temática, tomaremos distintas categorías y sus principales derivaciones, el objetivo es dilucidar como influye la llamada flotación sucia sobre los siguientes ejes principales: Situación Politica, Indec, Turismo, Impuestos, Agro . Además, haremos una comparación con la situación de otros países latinoamericanos respecto a la moneda estadounidense y detallaremos qué consecuencias acarrea para la Argentina ese tipo de relación. Finalmente, haremos una breve mención a la caída del valor del dólar que en nuestro país se produjo en estos últimos días.

Aspectos teóricos mínimos.
El tipo de cambio es la relación de valor que existe entre el dólar, que hoy por hoy es la divisa mundial, y la moneda local, el peso argentino. Si entran dólares a la economía, el peso sube; si salen dólares, el peso baja.

El término "flotación sucia" se utiliza en oposición a la denominada "flotación limpia", que deja que el tipo de cambio sea determinado por las leyes de la oferta y demanda, sin intervención estatal. Por lo tanto, la flotación sucia es llamada así porque el Estado interviene en el mercado para provocar un tipo de cambio.

La forma más común de intervención es recoger o tirar dólares al mercado para contrarrestar tendencias indeseadas. Si hay muchos dólares, éste se desvaloriza, por lo que el Banco Central sale a comprar dólares para generar una tendencia al alza. Si hay muy pocos, éste se valoriza demasiado, por lo que el Central sale a vender dólares para revertir la tendencia.

Y esto es lo que ocurre en la Argentina...
El Gobierno busca mantener el peso depreciado, el dólar alto y acumular reservas, bajo el supuesto de que una moneda local devaluada contribuye al crecimiento y a la creación de empleo. El intervencionismo se realiza a través de la fijación de precios políticos, de subsidios para mantener precios congelados, de la utilización de la política comercial como instrumento antiinflacionario, entre otras decisiones estatales.

Se genera un aumento de las exportaciones, favorecidas por un tipo de cambio alto, y una disminución de las importaciones. De esta manera, el Estado recauda gran cantidad de dinero a través de las retenciones y los impuestos que pagan los productos exportados.

Al ser el mercado externo mucho más atractivo para los empresarios argentinos que el interno (en él pueden vender sus productos a precio dólar en vez de comercializarlos aquí con ganancias menores), la oferta nacional de productos comienza a disminuir. En consecuencia, la escasez de bienes de consumo provoca que los precios disparen y que se deteriore el poder adquisitivo de los consumidores.

Fuentes consultadas:
¿Qué hacer con el dólar? Chile y el debate sobre la política monetaria. Artículo periodístico de Iván Valdés.
Artículo periodístico de Miguel ángel Broda para La Nación. Marzo de 2006.
www.globaltradearg.com.ar/